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miércoles, 19 de marzo de 2014

Algunos trucos para afrontar una tarea de Comprensión de Lectura en el #DELE

Primer día de clase. Lo que se aprenda en esta situación va a ser difícil de olvidar. No estamos haciendo exámenes, vamos a mostrar cómo sacar el máximo rendimiento de los conocimientos de español que cada estudiante tiene.

Es muy probable que algunos de vosotros os encontréis o estéis a punto de encontraros en una situación similar a la mía: acabo de empezar un curso de preparación al DELE (C1) y he pensado que podría resultar útil compartir mi experiencia sobre una dinámica que he introducido por primera vez después de varios años preparando este nivel y dando instrucciones teóricas a los alumnos de cómo deben afrontar la prueba de comprensión lectora.



Nada mejor que una demostración práctica de lo que NO se debe hacer para que la experiencia no se olvide, así que aquí va mi consejo por si alguien se anima a seguirlo. En primer lugar, se reparte el texto de la actividad en cuestión (yo lo hice con este encantador texto de la tarea 1 del DELE C1, que está en "versión beta", es decir, sin maquetar ni editar, porque es parte del material que ya estamos experimentando para lo que será un nuevo libro de exámenes y tareas DELE, tras la inminente publicación por parte de la editorial EnClave-ELE del quinto libro de la colección Dale al DELE, el nivel C1 que ya está en prensa y que podréis utilizar en breve). 



Es muy importante, en todo caso, que cada alumno consigne la hora de inicio del ejercicio, con el fin de tener datos fehacientes y objetivos de su rendimiento. Los estudiantes solo disponían del texto en sí, sin conocer qué preguntas se les iban a hacer sobre el mismo. Cuando han terminado de leer las 750 palabras del contrato de un seguro de accidentes, cuyas cláusulas -dicho sea de paso- son una verdadera tortura mental y lingüística incluso para hablantes nativos, se les van entregando las preguntas conforme ellos lo piden: así van a observar también su ritmo de lectura y yo podré sacar mis primeras conclusiones (en este caso, la enseñanza es que han perdido al menos 8 minutos en una tarea estéril y poco provechosa, por no decir inútil). La mayor enseñanza se la va a proporcionar a los estudiantes la indicación del tiempo que han tardado en contestar las preguntas teniendo que leer el texto como mínimo dos veces (por eso es importante que en la hoja indiquen a qué hora han terminado de hacerlo).



A renglón seguido, después de comprobar las respuestas y hacer un recuento de los aciertos y fallos, pasamos a un segundo ejercicio de las mismas características, pero en este caso entregamos primero solo las preguntas y por supuesto empezamos a controlar el tiempo indicando en la hoja a qué hora empiezan a realizar esta tarea. No van a poder leer el texto hasta que indiquen que han terminado de leer las preguntas  (individualmente, por supuesto).




 En un texto de similares características por su extensión y por la dificultad, se suele tardar la mitad de tiempo, lo que muestra la inutilidad de una lectura sin referentes, de forma experimental (más explícita que todas las explicaciones teóricas que durante los últimos años he venido haciendo cada día del curso). Después de observar que son capaces de hacer esta tarea completa en aproximadamente 11-13 minutos (poco más de lo que se tarda solo en hacer una primera lectura de acercamiento al texto), estoy convencido de que ninguno de mis estudiantes volverá a dejar para el final la lectura (subrayada) de las preguntas. Aunque nunca se sabe...

(Imagen extraída de http://sigobuscandolaluna.blogspot.com)

Al tratarse de una tarea cuyo objetivo es encontrar selectivamente la información concreta que contiene el texto, la primera lectura (incluso si se subrayan conceptos) no aporta ningún dato relevante que sirva durante la realización del ejercicio, puesto que no se trata de una comprensión global del texto.

Para finalizar la sesión, trabajamos con la explicación y justificación no solo de las respuestas sino también con la explicitación de estrategias -por ejemplo, la ubicación de la información- a partir del texto de Soluciones comentadas que, como hemos hecho en otros niveles de Dale al DELE, aparecerán en la extensión digital del libro (de acceso libre y gratuito).







jueves, 6 de febrero de 2014

Mis alumnos de DELE ya no se aburren


¿Cómo hacer una clase "normal" con tareas DELE?


En octubre de 2013, y ante la demanda existente entre los profesores de español por conocer la estructura y las características de los exámenes DELE en el nivel B que acababan de experimentar una profunda renovación, la Editorial EnClave-ELE convocó una serie de encuentros virtuales, bajo la forma de webinarios en los que me correspondió explicar cómo eran esos cambios y en qué afectaban a los candidatos y a su nivel de preparación, tanto desde mi perspectiva como profesor que ya en ese momento había tenido la oportunidad de impartir varios cursos de preparación de DELE B2 e incluso de pilotar las pruebas y participar en los debates para la calibración de las tareas de expresión oral, como desde mi condición de co-autor de los volúmenes B1 y B2 de la colección Dale al DELE que acababan de aparecer.


A lo largo de esos talleres, cuyas presentaciones en power point vamos a comentar en sucesivas entradas y entregas de este blog que hoy inauguramos, aparecieron una serie de propuestas sobre cómo llevar al aula de forma lúdica, divertida, participativa y dinámica, diferentes tareas de los DELE que, con una leve adaptación, pasaban -sin perder su utilidad evaluadora y didáctica- de ser ejercicios de respuesta individual a actividades de clase que eliminaban de esa forma la idea de que participar en un curso de DELE  es necesariamente aburrido y en el que los alumnos pasan todo el tiempo sentados de cara a unos folios que los condenan a obtener un porcentaje de respuestas correctas (mientras el/la profesor/a pasea aburrido/a por el aula, o corrige ejercicios de otros grupos o sencillamente mira por la ventana cómo pasa el tiempo agradeciendo ese tiempo extra de “descanso” en el trabajo, pero preguntándose muchas veces si es lógico representar ese papel en el curso).

En estos meses hemos reflexionado sobre las características generales del nuevo modelo de certificación lingüística del DELE (en sus seis niveles) y sobre las semejanzas y diferencias existentes entre las pruebas y las tareas de cada nivel, buscando en todos los casos una reflexión sobre las estrategias que deseamos activar y potenciar en nuestros estudiantes, sean o no posibles candidatos al DELE, convencidos como estamos de que un conocimiento de la estructura de las pruebas es útil para todos los aprendientes de español y seguros también de que ya ha comenzado a producirse ese efecto rebote (o washback). Este fenómeno consiste en ir adaptando actividades de clase al formato de un examen en el que se comprobará si el alumno dispone de las competencias adecuadas para poder ser considerado hablante de una lengua extranjera en un nivel determinado: por la tipología de textos que se es capaz de afrontar (a la hora de comprenderlos o de producirlos), por las temáticas que se abordan, por el grado de corrección formal y gramatical que se ha ido adquiriendo y se demuestra, etc.

A continuación os explicamos el desarrollo de una actividad que practicamos en clase; lo que hay más arriba es una de las diapositivas que sirvieron de ilustración al taller del pasado 31 de enero, sobre dinámicas y juegos en clase, pues sirve de ejemplo sobre cómo hacer un juego de rol en la búsqueda de información.


Desarrollo de la dinámica

La tarea 1 de Comprensión de Lectura en el nivel B1 consiste en unir los deseos, gustos o necesidades de 7 personas con la información de una serie de bienes y servicios que podrían encajar con las preferencias de cada una de ellas. Nosotros lo que hemos hecho es fotocopiar cada anuncio en tamaño aumentado y lo hemos colgado en las paredes del aula, distribuidos por las mesas e incluso alguno en el suelo, pero siempre de forma visible. Después, fotocopiamos la hoja en la que "hablan" las siete personas (no se os olvide tachar o borrar la respuesta del ejemplo) y recortamos las hojas para obtener 7 fichas (cada una lleva no solo el nombre sino una foto de la persona que da su opinión). Desordenamos las fichas (para que los alumnos no hicieran al mismo tiempo la búsqueda del mismo anuncio) y las entregamos boca abajo para que no pudieran leer hasta que diéramos la señal de inicio.

Si es la primera vez que hacen este juego, les podemos mostrar el objetivo del mismo: el profesor coge una ficha, hace como que la lee y se mueve leyendo carteles, cuando cree que encuentra la correspondencia adecuada escribe en la ficha, vuelve a su asiento, la deja y coge la siguiente.

Cada estudiante tiene en su poder solo una ficha en la mano, para concentrarse en leerla, y moviéndose por la clase busca la información que aparece en su papel; por ejemplo, el texto de Gabriel.



Cuando el alumno haya encontrado el texto que busca, escribe en el margen la letra del cartel correspondiente y vuelve a su asiento, deja esa ficha y coge la siguiente.

El objetivo de este juego es que se muevan por la clase y que lean en movimiento (a los alumnos cuyo estilo de aprendizaje sea corporal cinestésico les encantará). Sorprendentemente, al dotar de movimiento esta tarea, la lectura se produce muy rápidamente y lo que parece que es dedicar mucho tiempo a ir y venir por el aula da como resultado que se tarde menos en hacer la prueba de lo que tardarían si estuviesen sentados.

Como todos están ocupados en resolver la prueba, no hay mucho peligro de que se copien, y si se les motiva con la competición (gana el que primero acabe de encontrar a todos los personajes), la diversión está asegurada. Cuando se les comunica que esto es una prueba del examen DELE, no se lo creen.

Os esperamos en la próxima entrada y ojalá que estos temas sean de vuestro interés.